Desmienten teorías en redes: el cráter en Greenacres fue causado por un avión, no por un misil
Staff moreliamix.com
Un jet ejecutivo Learjet 60, con matrícula N722BD, se estrelló en Greenacres, en el condado de Palm Beach, Florida, con nueve personas a bordo. No hubo sobrevivientes. La aeronave cubría la ruta de Austin, Texas, hacia las Bahamas.
Aunque en redes sociales circuló que el accidente había ocurrido en Miami y que se trataba de una bomba, un misil o incluso un dron, la Administración Federal de Aviación (FAA) y el secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, confirmaron que se trató de un accidente aéreo.
Una caída casi vertical
De acuerdo con la información disponible, el avión cayó en picada, en posición prácticamente vertical y a gran velocidad, entre 380 y 500 kilómetros por hora, cerca de Military Trail. El impacto provocó una bola de fuego, un fuerte incendio y un cráter en el pavimento.
Por la violencia del choque, la aeronave quedó prácticamente destruida y fusionada con el pavimento y sus alrededores. Peritos y testigos explicaron que los restos quedaron fragmentados, calcinados y dispersos en la zona, lo que explica por qué a simple vista no se distinguían piezas reconocibles del avión.
El origen de los rumores
Videos virales en los que usuarios mostraban el cráter y negaban la existencia de un avión impulsaron la versión de un ataque. La forma abrupta y estrepitosa de la caída llevó a algunos a especular con un misil, sobre todo porque días antes se habían reforzado las medidas de defensa aérea cerca de Mar-a-Lago, residencia de Donald Trump.
Sin embargo, no existe evidencia de una bomba, un misil ni ningún tipo de ataque.
Lo que revelan las grabaciones
Las grabaciones de la cabina indican que la piloto reportó turbulencia severa, formación de hielo, sobrevelocidad y un descenso drástico antes de declarar emergencia con un llamado de Mayday.
Analistas aeronáuticos consideran varias hipótesis: un fenómeno aerodinámico conocido como Mach Tuck, la pérdida de control tras ingresar a una celda de tormenta muy activa, o el desprendimiento del estabilizador horizontal o del timón de profundidad por la alta velocidad durante la picada.
La investigación oficial continúa a cargo de la FAA y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), que determinarán las causas del accidente.
Un jet ejecutivo Learjet 60, con matrícula N722BD, se estrelló en Greenacres, en el condado de Palm Beach, Florida, con nueve personas a bordo. No hubo sobrevivientes. La aeronave cubría la ruta de Austin, Texas, hacia las Bahamas.
Aunque en redes sociales circuló que el accidente había ocurrido en Miami y que se trataba de una bomba, un misil o incluso un dron, la Administración Federal de Aviación (FAA) y el secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, confirmaron que se trató de un accidente aéreo.
Una caída casi vertical
De acuerdo con la información disponible, el avión cayó en picada, en posición prácticamente vertical y a gran velocidad, entre 380 y 500 kilómetros por hora, cerca de Military Trail. El impacto provocó una bola de fuego, un fuerte incendio y un cráter en el pavimento.
Por la violencia del choque, la aeronave quedó prácticamente destruida y fusionada con el pavimento y sus alrededores. Peritos y testigos explicaron que los restos quedaron fragmentados, calcinados y dispersos en la zona, lo que explica por qué a simple vista no se distinguían piezas reconocibles del avión.
El origen de los rumores
Videos virales en los que usuarios mostraban el cráter y negaban la existencia de un avión impulsaron la versión de un ataque. La forma abrupta y estrepitosa de la caída llevó a algunos a especular con un misil, sobre todo porque días antes se habían reforzado las medidas de defensa aérea cerca de Mar-a-Lago, residencia de Donald Trump.
Sin embargo, no existe evidencia de una bomba, un misil ni ningún tipo de ataque.
Lo que revelan las grabaciones
Las grabaciones de la cabina indican que la piloto reportó turbulencia severa, formación de hielo, sobrevelocidad y un descenso drástico antes de declarar emergencia con un llamado de Mayday.
Analistas aeronáuticos consideran varias hipótesis: un fenómeno aerodinámico conocido como Mach Tuck, la pérdida de control tras ingresar a una celda de tormenta muy activa, o el desprendimiento del estabilizador horizontal o del timón de profundidad por la alta velocidad durante la picada.
La investigación oficial continúa a cargo de la FAA y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), que determinarán las causas del accidente.







































