Tenzing: una historia inspiradora, de amor, coraje, y fe
Paco Zeta
Durante más de setenta años, la historia de la primera ascensión al Everest tuvo un protagonista y un acompañante. Tenzing, dirigida por la australiana Jennifer Peedom, invierte ese orden: narra la hazaña del 29 de mayo de 1953 desde la mirada de Tenzing Norgay, el sherpa que llegó a la cumbre junto a Edmund Hillary y que durante décadas quedó en segundo plano en los libros de historia.
La película recorre una vida entera. Tenzing crece en el sagrado pueblo de Tengboche, en el Khumbu, trabajando para una familia sherpa y soñando a la sombra de la montaña. Es un pastor de yaks analfabeto que huye de casa en la adolescencia y que llega a pensar en hacerse monje. Pasarán casi dos décadas antes de que forme parte de la expedición británica que, al mando del coronel John Hunt (Willem Dafoe) y con el neozelandés Edmund Hillary (Tom Hiddleston), alcanzaría por fin el techo del mundo, una empresa cuya supervivencia dependió en buena medida de la destreza, la entrega y el valor de Tenzing.
El verdadero ascenso, sin embargo, no ocurre solo en la nieve. Impulsado por su esposa Dawa (Thinley Lhamo) y con el apoyo de la secretaria de la expedición, Jill Henderson (Caitríona Balfe), Tenzing debe convencer a Hunt de que su lugar está dentro del equipo y no únicamente a su servicio. Ahí late el corazón del filme: un choque entre quienes veían el Everest como una cima por conquistar y un hombre que veneraba a Chomolungma como la diosa madre sagrada. Las diferencias de clase, las jerarquías coloniales y las ambiciones enfrentadas tensan el relato hasta un desenlace en el que Tenzing y Hillary quedan unidos por el respeto y la confianza mutua.
Pocas cineastas tenían tantas credenciales para contar esta historia como Peedom. Documentalista de largo recorrido en el Himalaya, firmó Sherpa, rodada en medio de la tragedia de una avalancha que mató a 16 guías de montaña, y Mountain. Para Tenzing obtuvo de la familia de Norgay los derechos exclusivos de su historia, y uno de sus hijos, Norbu Tenzing, participa como productor ejecutivo. Más que una epopeya de resistencia física, Peedom construye un relato sobre la fe, la pertenencia y la camaradería. El guion lleva la firma de Luke Davies, nominado al Oscar por Lion, junto a la propia Peedom y Ed Douglas.
El peso dramático recae en el actor tibetano Genden Phuntsok, conocido por Jinpa, mientras que Hiddleston y Dafoe sostienen con sobriedad un drama de montaña que por fin coloca al sherpa en el centro de la cumbre. La música de Rebekka Karijord, enriquecida con cantos tradicionales de la monja budista Ani Choying Drolma, refuerza la dimensión espiritual de la travesía.
Con 126 minutos de duración y producida por See-Saw Films (El discurso del rey), Tenzing tuvo su estreno mundial en el Festival de Telluride, pasó por Toronto e inauguró el Festival de Cine de Zúrich. Llegó a salas seleccionadas el 9 de octubre y desde el 16 de octubre puede verse en Apple TV. Es una cita obligada para quienes disfrutan del cine de alpinismo y para quienes buscan biografías que corrigen el encuadre de la historia oficial.
Durante más de setenta años, la historia de la primera ascensión al Everest tuvo un protagonista y un acompañante. Tenzing, dirigida por la australiana Jennifer Peedom, invierte ese orden: narra la hazaña del 29 de mayo de 1953 desde la mirada de Tenzing Norgay, el sherpa que llegó a la cumbre junto a Edmund Hillary y que durante décadas quedó en segundo plano en los libros de historia.
La película recorre una vida entera. Tenzing crece en el sagrado pueblo de Tengboche, en el Khumbu, trabajando para una familia sherpa y soñando a la sombra de la montaña. Es un pastor de yaks analfabeto que huye de casa en la adolescencia y que llega a pensar en hacerse monje. Pasarán casi dos décadas antes de que forme parte de la expedición británica que, al mando del coronel John Hunt (Willem Dafoe) y con el neozelandés Edmund Hillary (Tom Hiddleston), alcanzaría por fin el techo del mundo, una empresa cuya supervivencia dependió en buena medida de la destreza, la entrega y el valor de Tenzing.
El verdadero ascenso, sin embargo, no ocurre solo en la nieve. Impulsado por su esposa Dawa (Thinley Lhamo) y con el apoyo de la secretaria de la expedición, Jill Henderson (Caitríona Balfe), Tenzing debe convencer a Hunt de que su lugar está dentro del equipo y no únicamente a su servicio. Ahí late el corazón del filme: un choque entre quienes veían el Everest como una cima por conquistar y un hombre que veneraba a Chomolungma como la diosa madre sagrada. Las diferencias de clase, las jerarquías coloniales y las ambiciones enfrentadas tensan el relato hasta un desenlace en el que Tenzing y Hillary quedan unidos por el respeto y la confianza mutua.
Pocas cineastas tenían tantas credenciales para contar esta historia como Peedom. Documentalista de largo recorrido en el Himalaya, firmó Sherpa, rodada en medio de la tragedia de una avalancha que mató a 16 guías de montaña, y Mountain. Para Tenzing obtuvo de la familia de Norgay los derechos exclusivos de su historia, y uno de sus hijos, Norbu Tenzing, participa como productor ejecutivo. Más que una epopeya de resistencia física, Peedom construye un relato sobre la fe, la pertenencia y la camaradería. El guion lleva la firma de Luke Davies, nominado al Oscar por Lion, junto a la propia Peedom y Ed Douglas.
El peso dramático recae en el actor tibetano Genden Phuntsok, conocido por Jinpa, mientras que Hiddleston y Dafoe sostienen con sobriedad un drama de montaña que por fin coloca al sherpa en el centro de la cumbre. La música de Rebekka Karijord, enriquecida con cantos tradicionales de la monja budista Ani Choying Drolma, refuerza la dimensión espiritual de la travesía.
Con 126 minutos de duración y producida por See-Saw Films (El discurso del rey), Tenzing tuvo su estreno mundial en el Festival de Telluride, pasó por Toronto e inauguró el Festival de Cine de Zúrich. Llegó a salas seleccionadas el 9 de octubre y desde el 16 de octubre puede verse en Apple TV. Es una cita obligada para quienes disfrutan del cine de alpinismo y para quienes buscan biografías que corrigen el encuadre de la historia oficial.







































