Martes, 03 de Febrero de 2026

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Grecia Quiróz con alta aprobación ciudadana; Uruapan con alta incidencia delictiva.

Grecia Quiróz con alta aprobación ciudadana; Uruapan con alta incidencia delictiva.
Carolina Loa

Uruapan vive un tiempo complejo y con una constante incertidumbre; la ciudadanía le aplaude a su presidenta municipal, mientras sigue caminando con miedo. Grecia Quiroz encabeza la lista nacional de aprobación ciudadana, pero gobierna uno de los municipios con mayor percepción de inseguridad del país. El dato no es anecdótico; es alarmante.

Que una alcaldesa tenga 62% de aprobación mientras el 89% de la población se siente insegura no habla de estabilidad, sino de una ciudadanía resignada, acostumbrada a separar la violencia de la responsabilidad política. Es la normalización del riesgo: “sí, vivimos mal, pero no es culpa de quien gobierna”. Y ahí empieza el problema.

La explicación de la agencia de encuestas Mitofsky, dice que la gente no adjudica la violencia al gobierno en turno, puede ser estadísticamente válida, pero políticamente es peligrosa. Porque la seguridad no es un legado eterno del pasado; es una obligación presente. Gobernar en contextos violentos no exime de resultados, los exige con mayor urgencia.

El asesinato del alcalde Carlos Manzo marcó a Uruapan y colocó a Grecia Quiroz en una posición compleja, sin duda. Heredó una crisis profunda y una ciudad hundida en la inseguridad. Pero el margen de tolerancia no puede convertirse en cheque en blanco. La empatía ciudadana no sustituye a la estrategia, ni la aprobación reemplaza a la paz.

Hoy, Uruapan sigue registrando hechos delictivos, ejecuciones, extorsiones y una sensación constante de vulnerabilidad. Y mientras eso ocurra, cualquier nivel de aprobación es frágil, incluso ilusorio. Porque la popularidad no detiene balas, no disuade al crimen organizado y no devuelve la tranquilidad a las calles.

La pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo la ciudadanía seguirá separando al gobierno de la inseguridad? ¿En qué momento la simpatía deberá transformarse en exigencia? La historia política de México demuestra que los gobiernos mejor evaluados no son los más queridos, sino los que enfrentan los problemas con resultados visibles.

Grecia Quiroz puede ser aprobada, sí. Pero Uruapan sigue sitiado. Y mientras la violencia persista, la aprobación no será un logro, sino un contraste incómodo que tarde o temprano cobrará factura.

Foto portada: Facebook Grecia Quiróz