Domingo, 20 de Septiembre de 2026

Morelia, Mich

"Eye in the Sky": Una niña, un dron y ochenta vidas en la balanza

"Eye in the Sky": Una niña, un dron y ochenta vidas en la balanza
Fernando Alvarez del Castillo

El director sudafricano, Gavin Hood; dirige un thriller que apenas se mueve del sitio y aun así no deja respirar. La coronel Katherine Powell (Helen Mirren, acero puro bajo el uniforme) lleva seis años detrás de un objetivo terrorista en Nairobi. Por fin lo tiene en la mira: una casa, unos chalecos explosivos, un dron a miles de metros de altura. La operación de captura se convierte en operación de muerte en cuestión de minutos. Y entonces una niña se sienta a vender pan justo dentro del radio de la explosión.

El guion de Guy Hibbert convierte esa aritmética obscena, en una vida contra ochenta posibles objetivos en un mecanismo de relojería moral. Nadie es un monstruo aquí, y eso es lo insoportable. Todos tienen razones. Todos consultan a alguien por encima. La cadena de mando se estira hasta volverse una comedia negra de escurrir el bulto, mientras el reloj corre y la niña sigue ahí.

Aaron Paul, como el piloto que debe apretar el botón desde una cabina en Nevada, encarna el nervio expuesto de la película: la guerra convertida en videojuego que no se siente como videojuego en absoluto. Y Alan Rickman, en uno de sus últimos papeles en pantalla, entrega una despedida de una elegancia demoledora. Su frase final, esa advertencia sobre el coste que pagan los soldados y sobre quién tiene derecho a hablar de él, se queda clavada mucho después de los créditos.

No hay héroes ni villanos. Hay protocolos, abogados, cálculos de daño colateral y una tecnología que ha puesto la muerte a distancia de un clic sin hacer más ligera la decisión. Eye in the Sky no da respuestas porque sabe que no las hay. Solo coloca al espectador en la silla, le entrega el mando y lo obliga a mirar.